6/4/12

los 75 de Merle Haggard

Tal día como hoy, en 1937, nacía Merle Haggard, uno de los creadores del sonido Bakersfield. Para celebrar sus 75 años, recordamos la crítica de uno de sus álbumes del presente siglo, If I Could Only Fly (2000), su debut para el sello ANTI-/Epitaph.

La pregunta es obvia. ¿A un artista tan legendario como Merle Haggard, autor de 38 números 1 (entre ellos, Okie From Muskogee, Mama Tried y Hungry Eyes), y ganador de numerosos premios, le queda algo por ofrecer? La respuesta es sencilla y contundente: por supuesto.

Haggard es el único intérprete de country que ha aparecido  en la portada de la biblia del jazz, ‘Downbeat’;  y el único artista que ha tocado invitado tanto en la Casa Blanca como en la prisión de San Quintín. Sus primeros años estuvieron marcados por la delincuencia y su estancia en chirona, hasta que en 1962, al salir de San Quintín, se dio cuenta de que esa vida no le llevaría a nada y se lanzó a cantar. La cosa funcionó: sus canciones han sido grabadas por artistas del rock como Elvis Costello o Grateful Dead, y hasta la tripulación del Apollo 16 llevaba una cinta suya.

Tras algunos conflictos con su anterior discográfica y problemas monetarios y alcohólicos, a sus 63 años Merle retoma el control de su carrera, y ha publicado su primer disco fuera del establishment, en un sello punk-rock de Los Ángeles. El resultado es brillante, y pone en evidencia que conserva su excelente voz nasal y profunda, y su buen gusto a la hora de fundir el country con las influencias del jazz, el blues y el folk.

Grabado junto a su banda The Strangers, el nuevo disco de Haggard es un trabajo reflexivo, con letras brutalmente honestas sobre momentos de su vida (la carretera, la madurez personal) que reflejan las influencias que le han caracterizado.

El veterano intérprete se mueve con soltura por el honky tonk borrachuzo (Honky Tonk Mama, con un tórrido solo de saxo); los sonidos fronterizos (Crazy Moon, con una deliciosa guitarra española); el folk (If I Could Only Fly); el western swing (el trotón Bareback, con un violín jazzy protagonista, o Proud To Be Your Old Man, donde el piano tiene una mayor presencia); las canciones de cowboys -la deliciosa nana (Think About A) Lullaby-; la evocación de la rebeldía outlaw de los sesenta (I'm Still Your Daddy, Thanks To Uncle John); o las baladas honky tonk (la tremenda Turn To Me o Listening To The Wind).

¿Puede retirarse un personaje como Merle Haggard? ¿Puede privarnos de sus canciones y de su voz? La respuesta es tajante: un rotundo no.

Aquí tenemos a Merle con The Strangers en el año 2000, interpretando una medley de dos de las canciones del disco, Leavin’s Getting Harder y Bareback (sí, no hagáis caso del título que aparece impreso sobre el vídeo), en el programa de Jay Leno.